Curso acelerado
Estudiantes de teología aprenden cultura mexicana
por Dorothy Peterson
¿Dónde está Dios? Evidentemente, presente a personas que están en contextos específicos. Para los hispanos, la presencia de Dios tiene lugar en los mismos lugares en que sus vidas parecen estar conectadas más íntimamente: familia, fe, trabajo y fiesta.
Naturalmente, para quienes se preparan para servir a los hispanos a través del país, es esencial estar inmerso en esos mismos lugares para poder comprender a las personas a las que han de servir.
Todos los años la Escuela Jesuita de Teología de Berkeley, como parte de su Maestría en Divinidad, patrocina una experiencia de inmersión cultural en México. Uno de los objetivos de esta inmersión es la preparación de hombres y mujeres, tanto laicos como clérigos, para la pastoral en la iglesia multicultural de Estados Unidos.
Los alumnos y dos de sus profesores pasan dos semanas en la ciudad de México en enero. Allí, con la ayuda de los jesuitas del teologado mexicano, participan en clases sobre la historia mexicana, el lugar de María en las vidas de los mexicanos, la religiosidad popular y la cultura y tradiciones del país. A estas clases de tres horas se añaden las visitas matutinas a los lugares conectados con el tema del día, como visitas a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, el Museo de Antropología, las pirámides, el antiguo noviciado jesuita de Tepotxolán, el Zócalo y los murales de Diego Rivera entre otras cosas.
Los alumnos pasan sus fines de semana trabajando con estudiantes de teología mexicanos en sus lugares de pastoral para tener una experiencia directa de la vida de la gente en y cerca de la ciudad de México.
En todo este tiempo, los alumnos entran en reflexión teológica y a su regreso a Estados Unidos, piensan sobre las implicaciones de su experiencia para el futuro de su pastoral. Una experiencia de inmersión de este tipo proporciona nuevas iluminaciones y manifestaciones de Dios. También aprecian la importancia de aprender el lenguaje de la comunicación intercultural y logran un mejor entendimiento de los problemas de los inmigrantes que pasan de ser respetados en su ciudad a ser desconocidos en las ciudades de Estados Unidos.
Aprenden también cómo los valores del evangelio purifican los valores culturales y cómo los valores culturales fortalecen la fe cristiana; la importancia para la pastoral de comprender los contextos sociales, políticos y económicos y cómo afectan a las personas y a la pastoral y, por último, la concientización sobre cómo la complejidad contextual llama al discernimiento mientras que anima a la confianza en el Espíritu Santo al responder a las necesidades sociales y espirituales de la gente.





