Choques culturales
Las diferencias son desafiantes
Decía un religioso mexicano que, cuando él empezó le dijeron que iba a encontrarse con problemas culturales, pero que sólo encontró diferencias en las comidas y eso fue solamente hasta que se dieron cuenta de que todos comían arroz.
Sin embargo, lo cultural va mucho más allá de la comida. Las mismas palabras pueden tener significados distintos según quién las escuche y desde qué cultura. Incluso en otros aspectos externos, como las decoraciones o la música, puede haber choques por tener gustos distintos.
Y es aún más complicado cuando se pasa a lo más interno. Hay maneras de pensar, maneras de concebir la vida y el tiempo y valores muy distintos para cada cultura. Para las culturas más individualistas, por ejemplo, las expresiones religiosas son más personales y no se expresarán tan abiertamente por considerarse demasiado íntimas. En las culturas más orales, la religiosidad popular se expresa comunitariamente. Las cosas se complican más cuando un grupo es más dominante y, consciente o inconscientemente, impone sus modos.
Se pueden ir repasando los aspectos de la vida diaria de un grupo y enseguida aparecerán áreas en los que las divergencias son mayores. La solución no está en negarlas o en tratar de imponer un estilo común, sino más bien en aceptar la realidad y luego de llegar a una comunicación y acuerdos sobre prácticas y maneras de comunicación que representen a las diversas culturas.
Es una tarea lenta y requiere conversión de aquellos valores que no respondan al evangelio. Pide escucha de historias personales y colectivas para llegar a la comprensión. Y requiere que los distintos repre-sentantes de las culturas, mientras que mantienen su propia historia y tradición, estén dispuestos a ceder de vez en cuando para que la otra cultura se pueda expresar también.
Todo un trabajo.





