Un poco de misericordia llega lejos
Discernimiento a través del trabajo
Para la hermana María Campos el atraer los corazones de muchachas jóvenes para que puedan decir “sí” al Señor y a la misericordia de Dios, a menudo comienza con un viaje que proporciona una experiencia inolvidable e invaluable a quienes lo hacen. Es una oportunidad de servir y amar a quienes están necesitados.
La hermana María pertenece a la Congregación de la Misericordia y trabaja en la pastoral de vocaciones para la Comunidad Regional de Auburn y la Diócesis de Sacramento. María se enamoró de Casa Corazón, una comunidad residencial de niños y jóvenes de Honduras que viven con VIH/SIDA Muchos de estos niños han perdido a sus padres por el SIDA y en Casa Corazón reciben cuidados físicos y espirituales de las Hermanas de la Misericordia.
María invitó a Casa Corazón a jóvenes que tuvieran potencial para la vida religiosa. Allí pasaron dos semanas cuidando y trabajando con 35 niños de edades comprendidas entre recién nacidos a los 19 años. No hizo falta mucho tiempo para que los niños robaran su corazón y una de las jóvenes ha solicitado seguir discerniendo su vocación.
Siguiendo el ejemplo de Jesús, las hermanas de la Misericordia son mujeres de fe que siguen la tradición de su fundadora, Catherine McAuley, que se comprometió a capacitar a las personas para que alcanzaran vidas llenas de dignidad.
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